Noche de verano
En estas noches de verano claras
me gusta quedarme mirando al cielo
poblado de luminosas estrellas
aprovechando el frescor nocturno
mientras el aroma de las flores
me lleva a espacios etéreos.
Una noche, una mariposa
con los colores más vívidos
que jamás vieran mis ojos
se detuvo a libar las flores
de mi jardín estival
y me miró con sus ojos policromados
con una pregunta muda,
¿me acompañas en mi vuelo?
Me subí a su grupa articulada
y orientándonos por la polar
volamos hacia el oriente
a encontrar el mar al amanecer.
Al despertar el astro rey
miríadas de insectos salieron al encuentro
de nuestro vuelo majestuoso
hacia mi Ítaca amada.
Mientras el sol se elevaba
paramos a libar a la sombra amable
de los árboles de nuestro camino
la flores multicolores que
alegran este caluroso estío.
Alzamos el vuelo de nuevo
hasta alcanzar el mediterráneo
iluminando nuestra vista
con tonos de verde y azul
difíciles de encontrar
en la paleta de los pintores.
Delfines juguetones saltan al paso
con cabriolas imposibles
y acariciamos sus nobles frentes
dejándoles el polvo de estrellas
de las alas de mi mariposa
mientras llegamos a destino
la isla que me vio nacer
Al tiempo que el sol enciende el horizonte,
antes de dejar paso a Selene
mi montura viajera, mariposa mágica
me deposita en tierra amiga
a la sombra de los pinos frondosos
de mi Ítaca particular
para un dulce despertar de este sueño
de una noche de verano

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