Mi Mona Lisa
Quisiera no haber
para hacer tu retrato
en la tela tejida
por los hilos entrelazados
de nuestras vidas.
Usaría los colores
más vistosos
de nuestro otoño.
Pondría en tus manos
un ramo de rosas,
de tus preferidas,
con tu Verino florido.
El azul cielo profundo
para tus ojos
y el blanco perfecto
de la flor del almendro
para realzar tu mirada.
Para tus labios...
el rosa púrpura del Cairo.
Tus cabellos serían
del oro brillante
de las espigas en sazón,
y para lograr el tono
adecuado de tu rostro
usaría los dedos
para amalgamar los óleos
como caricias en tu piel
y lograr la tersura
de tus mejillas...
Sería tu Leonardo
y tu mi Mona Lisa...

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