por efecto de la brisa
de este anochecer estival,
las flores del jardín
mezclan sus efluvios
para adormecer
los sentidos y llevarnos
a un estado de ensoñación
en el que se amalgaman
pasado, presente y futuro
Las imágenes bailan
al ritmo de la llama vital
y convocan a la luna
a este aquelarre íntimo
en el que las musas,
los amores pasados
presentes y futuros,
aquellos que inspiraron
los versos más hermosos
inician una danza
de amor pagano.
Al ritmo de la música
estelar que la luna llena,
junto al coro de estrellas
nos dedica, generosa
bailan también los recuerdos
pasados, presentes y futuros
mientras la llama consume
poco a poco la vela,
su soporte vital
antes de despertar
de este ensueño estival




