viernes, 5 de julio de 2019

A Enrique


Oh roble abatido
por el rayo del infortunio,
de frondosas ramas
para cobijar
a tu familia
de sus avatares,
de noble madera,
trabajador incansable,
pareja de baile
de tu amada
en el vals de la vida.
El trágico azar
te privó de un merecido
descanso jubilar
para seguir luchando
con los molinos de viento
de tu espíritu
en forma de gigante
que te atenazaba
más y más,
día a día.
Descansa en paz
de nuevo cerca
de tu amantísima esposa,
para bailar juntos
en el sueño de los justos


Julio de 2019

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