5 de noviembre
Hace un año ya
un abrazo y un adiós...
fue la última vez
y un retazo de tu alma
quedó prendido en mía,
y cuando paseo
siento tu mano en mi mano
y tu cabeza en mi hombro,
como en el parque,
y cuando duermo
te siento a mi lado
y aún beso tu frente
para apartar pesadillas
y me despierto contigo
en mitad de la noche
y acaricio tu rostro
para recuperar el sueño,
el sueño de nuestro amor
que aún está vivo,
al menos en mi,
todavía siento en mis labios
tus besos de fruta en sazón,
tu pasión y la mía
encadenadas
tu locura y la mía
entrelazadas.
Mi corazón se acelera
al hablar contigo
y rememoro historias
para contártelas en el silencio
que tu voluntad impone.
Te sigo amando;
tu has sido mi mejor
y último amor,
lo sé, una utopía,
la más hermosa
que tuve nunca
y ya que no pudo ser
déjame ser tu amigo fiel
que no te abandona,
que sigue velando tu sueño,
el hombro imaginario
donde descansar
cuando el ánimo decae.
Por eso te envío flores,
un soplo de fantasía
con los poemas
que aún me inspiras.
Déjame que,
este cinco de noviembre.
mi corazón quebrado
te envíe un suspiro
un hálito de amor
que te conforte...
y, si, te veo
nunca he dejado de verte
incluso antes de conocerte
porque te he esperado
toda mi vida,
a ti y a tu amor
y ahora no puedo,
ni quiero
dejar de amarte
como antes del cinco,
del cinco de noviembre.
Getafe, cinco de noviembre de 2019